Esta carta es para ti, la persona más importante que tengo y que quiero que cuando leas esto sonrías con la sonrisa tan bonita que tienes.
Gracias por enseñarme tantas cosas, por enseñarme lo que realmente importa en la vida y a distinguir lo que es importante de lo que no lo es.
Gracias por enseñarme tantas cosas, por enseñarme lo que realmente importa en la vida y a distinguir lo que es importante de lo que no lo es.
Gracias por cuidarme y ser mi protectora, por curarme las rodillas raspadas cuando era pequeña y por secarme cada lágrima ahora de mayor, por estar a mi lado en los peores momentos y no dejarme nunca sola en nada. No hay palabras para agradecerte todo lo que haces y has hecho por mí. Sobre todo gracias por enseñarme que con todo se puede, a ser positiva y estoy convencidísima que dentro de poco me vas a demostrar que de todo se sale, porque eres muy fuerte, tu puedes y lo harás, y juntas saldremos de esta lucha. Ahora me toca a mí apoyarte, cuidarte, no dejaré que jamás te vengas abajo, porque haré lo que haga falta para verte feliz.
Ahora sí puedo decir con todo convencimiento eso que decimos todos cuando somos pequeños, de mayor quiero ser como mi padre o mi madre. Pues sí, yo de mayor quiero ser como tú.
Gracias por enseñarme lo que es el amor verdadero.
Gracias por enseñarme lo que es el amor verdadero.
Gracias por enseñarme a querer.
Gracias por ser mi madre.
¡Te quiero mucho mamá!
Gracias por ser mi madre.
¡Te quiero mucho mamá!
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